Uno de los miedos más comunes que escucho es este: «me dijeron que me van a embargar y no sé ni de qué me hablan». La idea de que un día lleguen a tu casa o a tu negocio y se lleven tus cosas sin previo aviso genera mucha angustia, y es comprensible. Pero vamos a aclarar algo importante desde el principio: en México, ninguna autoridad, ya sea municipal, estatal o el SAT, puede embargarte de la nada. Existe todo un procedimiento previo que debe cumplirse, y ese procedimiento incluye notificaciones.

El embargo es el último paso, no el primero

Cuando una persona tiene una deuda con el gobierno, sea por predial atrasado, por una multa, por impuestos no pagados u otro concepto, la autoridad primero debe notificarte que existe esa deuda. Después, normalmente te da la oportunidad de pagarla o de manifestar lo que a tu derecho convenga. Solo si la deuda sigue sin resolverse, la autoridad puede iniciar lo que se llama un procedimiento administrativo de ejecución, que es el mecanismo legal para cobrar deudas de forma forzosa, y que puede terminar en un embargo de bienes.

Es decir, el embargo no es el primer paso, es casi el último. Antes de llegar ahí debieron existir avisos, requerimientos de pago y, generalmente, un documento formal que te informe que se te va a embargar si no pagas o no aclaras la situación. Supongamos que alguien descubre que le embargaron su cuenta bancaria o algún bien y asegura que «nunca le avisaron nada»: en muchos casos, al revisar el expediente, resulta que sí hubo notificaciones, pero se hicieron de forma incorrecta, en un domicilio equivocado, o sin cumplir con las formalidades que la ley exige.

¿Qué hacer si crees que no te notificaron bien?

Aquí está la clave: no basta con que la autoridad diga que te notificó, la notificación debe hacerse siguiendo reglas específicas de forma, lugar y personas que pueden recibirla. Cuando esas reglas no se respetan, la notificación puede ser impugnada, es decir, se puede pedir a un tribunal que la declare inválida. Y si la notificación no fue válida, todo lo que vino después, incluyendo el embargo, puede quedar sin efecto.

Por eso, si te enteraste de un embargo y sientes que nunca tuviste oportunidad de defenderte, lo primero es conseguir copia del expediente completo del procedimiento. Ahí se puede ver si las notificaciones se hicieron correctamente o no. Este tipo de revisiones se pueden llevar ante el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Guanajuato cuando se trata de autoridades locales, o ante las instancias correspondientes cuando se trata del SAT.