Cuando pensamos en nuestra relación con el SAT o con la autoridad fiscal estatal, muchas veces solo vienen a la mente obligaciones: declarar, pagar, presentar documentos. Pero pocas personas saben que, como contribuyentes, también tenemos una serie de derechos que buscan equilibrar la balanza frente al poder de la autoridad. Conocerlos puede ayudarte a sentirte menos indefenso en cualquier trámite o revisión fiscal.

El derecho a ser tratado con respeto y a recibir información clara

Como contribuyente, tienes derecho a que la autoridad fiscal te trate con cortesía y a que te explique de forma comprensible cualquier procedimiento que te afecte, ya sea una revisión, una auditoría o un cobro. No estás obligado a entender términos técnicos por arte de magia; la autoridad debe informarte tus derechos y obligaciones en cada etapa del proceso.

También tienes derecho a conocer el estado de cualquier trámite que hayas iniciado y a obtener, en su momento, la devolución de cantidades pagadas de más, cuando esto proceda conforme a la revisión correspondiente. Muchas personas ni siquiera saben que pueden solicitar una devolución y dejan pasar ese dinero por desconocimiento.

El derecho a no autoincriminarte y a ofrecer pruebas

Durante una visita domiciliaria o una revisión, tienes derecho a que se respeten ciertas formalidades: que se identifique correctamente al personal que realiza la diligencia, que se levanten actas claras de lo que ocurre, y que tengas la oportunidad de presentar los documentos y pruebas que consideres necesarios para aclarar tu situación antes de que la autoridad tome una decisión final.

Pensemos en un ejemplo hipotético: una persona con un pequeño negocio recibe una revisión y, en el proceso, no está de acuerdo con algunas observaciones que hace la autoridad. Esa persona tiene derecho a presentar sus propias pruebas y argumentos antes de que se emita una resolución definitiva, y no simplemente a esperar a que le informen el resultado sin haber podido participar en el proceso.

El derecho a impugnar

Quizás el derecho más importante de todos es el que muchas veces se olvida: si no estás de acuerdo con una resolución de la autoridad fiscal, tienes derecho a impugnarla a través de los medios de defensa correspondientes, ya sea ante la propia autoridad o ante el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Guanajuato, según el tipo de asunto. No estás obligado a aceptar sin más una decisión que consideras incorrecta.